Globos en el cielo

Hoy es un día muy especial para nosotros: hace 2 años que supimos que íbamos a ser ma-padres. Por eso me apetece compartir cómo fue ese día. De vez en cuando lo recuerdo, no olvidaré ni un segundo de aquél 16 de febrero de 2016 (ahora que lo escribo veo que es un número peculiar: 16022016… ¿creéis en la magia de los números? Yo acostumbro a encontrar cosas curiosas en las fechas, coincidencias extrañas que me entretienen un rato).

Pues bien, hacía días (bastantes días; vale, muchos días) que no me venía la regla y Xavi me insistía en que me hiciera un test de embarazo. Y yo: “que noooooooo, pesaaaaaaaao”. No quería otro negativo más, andaba con mucho estrés en el trabajo y pensaba que se trataba de un simple retraso por nervios o por mi síndrome de ovarios poliquísticos (SOP), o qué sé yo.

El 15 de febrero fue lunes. Me levanté con muucho sueño y poco tiempo y entre una cosa y la otra hice pipí sin acordarme del test ni de nada que se le pareciera. Xavi se levantó: “¿Te has hecho el test?” (Qué pesado e insistente es cuando quiere, por favor). “¡¡Nooooooooooooo!! Déjame en paz”. Yo aún no sospechaba nada (lo juro), pero gastaba una mala hostia que no me soportaba ni yo. Me cabreaba por nimiedades y tiraba unos mocos a mis ex-compañer@s de trabajo que los estampaba en la pared cada vez que abría la boca (desde aquí, os pido disculpas: eran las hormonas, jajaja).

El 16 de febrero, martes. Xavi me había insistido tanto que busqué en uno de los cajones del lavabo a ver si me quedaba alguno de esos test de embarazo de alta sensibilidad (los llaman así porque el resultado, sea positivo o negativo, provoca en ti una explosión de sensibilidad a raudales), que venden en Amazon a precio baratísimo. Bingo: quedaba uno. Pues nada, pensé, lo haré para que me deje en paz, no quiero que sus buenos días vuelvan a ser la maldita pregunta “¿Te has hecho el test?” (Ti his hichi il tist… buffff!).

Total, que meé en un vaso. Sí, es más cómodo que intentar atinar en la minúscula tira. Después metes la tira en el vaso y a esperar. De repente (fue casi al segundo, no tuve que esperar nada) vi dos líneas rojas. Dos. Miré la leyenda. La tira. La leyenda. La tira. Espera, lo estoy interpretando mal. Esas dos líneas rojas estaban más marcadas que las líneas de un ferrocarril. Un segundo… esto es…. ¡¿POSITIVO?!

test_positivo_petitaindi

Fui corriendo a la cama, donde todavía estaba Xavi (con Lizzi y Tristán, claro). Los perros saltaron corriendo, huyendo despavoridos al verme entrar y saltar sobre Xavi.

Xavi, ha sortit positiu!

Quien conoce bien a mi pareja sabrá que precisamente no es de despertar rápido. Puede caer una bomba atómica que si a él le pilla durmiendo, va a decir: “ya va; ahora voy; 5 minutos; …”. En serio. Pues aquél día al oir mis palabras dio un respingo de la cama, fue corriendo hacia el lavabo y cogió la minúscula tira para interpretar el resultado. “No puede ser. ¿De verdad? ¡Qué fuerte!“. Y nos abrazamos muy fuerte, nos besamos, y reímos y seguramente también lloramos. Ese embarazo era muy, muy, muy, deseado. Y poca gente sabe que tardó más de lo que nos hubiera gustado.

Y mientras nos arreglábamos para ir a trabajar Xavi no paraba de tararear la canción Estúpidament feliç, de Els Pets, y la puso en el móvil y la bailamos juntos. La publicó en mi muro de Facebook. Fue durante unas horas, nuestra explosión secreta de felicidad absoluta.

Ese día él tenía que ir a Barcelona no recuerdo ya por qué, y como yo trabajaba allí me llevó en coche. En ese trayecto, íbamos medio en estado de shock: ¿qué iba a pasar a partir de ese momento? ¿Cómo íbamos a ser como padres? Mil preguntas nos rondaban la cabeza. Iba pensando en todo aquello cuando alcé la vista y le dije a Xavi: “¡mira, hay globos en el cielo!”. Un cielo más azul y brillante que nunca celebró con nosotros la nueva aventura que empezó ese día. Un corazón minúsculo latía dentro de mí. Y esto creo que es la sensación más maravillosa que he tenido en la vida.

En otro post os contaré las reacciones de nuestras familias y de gente muy especial para mí, algo que también tengo grabado en la memoria como si fuera el tatuaje que nunca me he atrevido a hacer.

Como dato curioso, en contraposición a esta historia de vida, también un día como hoy me encontré cara a cara con la muerte. Pues el 16 de febrero de 1991 fue el día que enterramos a mi Yayo Juan (falleció el día del amor). Yo tenía tan solo 8 años y nunca antes había vivido una muerte tan cercana.

Y aún hay más: el 16 de febrero de 2015 fue el día que adoptamos a Tristán. Lo fuimos a buscar a casa de Mireia, su casa de acogida. Felicidades chiquitín, ¡3 años en casa ya!

 

Mientras tanto Indira… Ahora ya solo puedo escribir o cuando está en la guardería o cuando está dormida. Con 16 meses (¿qué tiene este número?) y medio, ya dice un montón de palabras nuevas: tieta, àvia, plou, mocs, Lizzi, Tristán, més, sí, … Además, estoy muy ilusionada “gestando” otro proyecto de trabajo que me absorbe las horas. Espero poderos contar algo más en breve. De momento, ¡es un secreto! Jijiji

 

 

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