Sin miedo

Lo malo no es tener miedo. El miedo es lícito, animal, natural, intrínseco. El miedo es supervivencia, es lo que nos permite huir ante situaciones de peligro. Lo malo es que ese miedo nos paralice, no nos deje avanzar. O nos haga vivir en tensión permanente, viendo siempre el lado oscuro de las cosas.

Tod@s tenemos miedo a algo. Al rechazo, a la soledad, al vacío, a la violencia, a lo desconocido, a la muerte, a los depredadores, a la enfermedad, a las alturas, a los espacios grandes, a la injustícia, a los ascensores, a los fantasmas del pasado, a los del presente… Quien más quien menos ha sentido miedo alguna vez. Además, el miedo es desigual. Hay cosas que pueden darte terror a ti, y a otra persona no, y al revés. Todo miedo es legítimo.

Pues bien, lo que voy a contaros a continuación nunca pensé que iba a escribirlo. He superado uno de mis miedos más voraces. Uno que me invadía, me paralizaba y me hacía sentir vulnerable. He superado mi miedo a conducir.

Sí, quien me conoce bien lo sabe. Alguna vez es probable que en alguna conversación se lo haya contado (aunque no suelo hablar mucho de mis miedos). Mi amaxofobia (así es como se denomina el miedo a la conducción) crecía y crecía, en los 10 años que hace que me saqué el carné de conducir.

Y como todo proceso, ha tenido sus fases. Al principio de todo, lo negaba. Un par de experiencias tensas y de mucho estrés al volante fueron suficientes para no poder dominar la inseguridad que me causaba no controlar esa máquina de cuatro ruedas. Pero me incomodaba reconocer que si no me enfrentaba a ese miedo, éste iría creciendo sin parar. Siempre encontraba alguna excusa para no sentarme en el asiento del piloto: hoy no llevo las gafas, hoy estos zapatos no me van bien para conducir, hoy me duele la cabeza, hoy tengo mucho sueño, hoy se ha hecho de noche, hoy… Y viviendo en una ciudad como Barcelona, con mil opciones de transporte público, y con una pareja que es un cielo y me llevaba a los sitios cuando no tenía otra opción (¡gracias!), no encontré la necesidad de afrontar mi temor.

Pero llegó un momento en que empecé a reconocerlo, a detectar que ese miedo me estaba dominando. Se estaba convirtiendo en fobia. Xavi me regaló un curso para superar el miedo a conducir en un centro especializado en amaxofobia que hay en Barcelona (que por cierto, nunca llegué a hacer, aunque lo recomiendo 100%). Ese regalo me abrió los ojos. Mi entorno hacía tiempo que lo veía y yo me cabreaba: “dejadme en paz con mis fantasmas, que yo domino”. Pero lo cierto es que no, el miedo había llegado a paralizarme. Hasta el punto de temblar y tener sudores fríos solo por sentarme en el asiento del conductor (sí, muy fuerte, ni tan siquiera encendiendo el coche). No hace falta que os cuente de qué iban mis peores pesadillas, ¿verdad?

Una vez aceptado (vale, tengo un problema con la conducción), se produjeron dos hechos claves en mi vida: dejamos Barcelona y nos venimos a vivir a la montaña, en un sitio con escaso transporte público; y, además, me quedé embarazada de Indira. Y añado un tercero, que también ha acelerado el proceso: mis padres se cambiaron de coche y me regalaron la viejita Zafira (mi Zafi) para que pudiera usarla yo.

En esa fase de superación dejé pasar el embarazo, por razones lógicas de seguridad, y abordé el tema cuando Indira tenía unos meses. Las tardes que podíamos, la sentábamos en el coche y esperábamos a que se durmiera (solo me faltaba coger el volante con la niña llorando… horror). Con ella plácidamente dormida, iba con Xavi a un polígono con poca circulación. Ahora me da la risa al recordarlo (eran tres calles en línea recta, jajaja!) pero a mí me parecía un rally de fórmula 1! Hasta que llegó un día en que me metí en circulación, primero acompañada y ya por último sola (con la peque, claro).

También tengo que decir que tuve una conversación seria con Xavi, que es quien ha dedicado todo el tiempo que he necesitado a que yo pueda superar mi miedo. Le dije que tuviera paciencia, que si hacía algo mal o me bloqueaba nunca me gritara. Cero nervios, cero estrés. Estoy aprendiendo. Esto lo aclaro porque a veces la gente que conduce y no tiene este miedo, no lo entiende. Y para mí, la actitud del copiloto es fundamental.

 

Sin_miedo_PetitaIndi
¡Vámonos!

¿Y cómo lo he conseguido? Pues, en primer lugar, con valentía. Hay que enfrentarse al miedo con valor y decirle: “Hola, chato, aquí estoy, no vas a poder dominarme”. En segundo lugar, con humildad. Nadie nace enseñad@ y la perfección no existe. Cada día que pase lo haré un poquito mejor. Y en tercer lugar, con inconformismo y espíritu de lucha, de vencer algo que me angustiaba y no me permitía sentirme del todo bien.

 

Mi hija ha sido mi motor (nunca mejor dicho) para superar el miedo a conducir. La petitaIndi. Por ella y por todo lo que ahora podemos hacer juntas, soy capaz de llevarla a la guardería, al médico, al super… sin necesidad de hacer mil rodeos o de necesitar que Xavi nos lleve.

Lo he hecho por mí (principalmente), por Indira, por Xavi… y por todas las mujeres de mi familia que han sido unas fitipaldis al volante y con su autonomía han sido un ejemplo para mí: mi madre, mi hermana, mis tías Isabel, Inés, Manela, mi prima Aza, mis cuñadas, y “la tieta” (allí donde esté).

Me permito coger estas líneas de una canción de Rosana, para poner letra a cómo me siento ahora:

“(…) Sin miedo, si quieres las estrellas vuelco el cielo.
No hay sueños imposibles ni tan lejos.
Si somos como niños,
Sin miedo a la locura, sin miedo a sonreír.

Sin miedo sientes que la suerte está contigo
Jugando con los duendes, abrigándote el camino
Haciendo a cada paso lo mejor de lo vivido
Mejor vivir sin miedo (…)”

 

¿Te atreves a contarme tus miedos? ¿Has podido superarlos? Cuéntalo, puedes ayudar a otras personas a vencerlos. Y se puede, ¡vamos que si se puede…!

 

Y mientras tanto Indira… Ha cumplido su primer año de vida y ha dado sus primeros pasos. Momentazo. Ya dice palabras con toda claridad: mama, papa, teta, holaaigua, aquí, no està, ki-ki-ri-kiiiiiii (el gallo), muuuuuuuu (la vaca), eaeaea (a dormir)… Y sigue igual de risueña y feliz como siempre. Ha empezado la guarde y empiezo a ver la luz al final del túnel en cuanto a la adaptación (pero eso, amig@s, os lo cuento en otro post). 😉 

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Xaro dice:

    Felicitats floreta!! Sempre lluitant, senpre avançant.. T ‘estimuuuuu

    Le gusta a 1 persona

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